CON EL 2018 CERCA LOS CAMINOS DEL PRI

La asamblea nacional del PRI está acaparando la atención de la opinión pública nacional, cuando el tricolor enfrenta, en su tarea de mantenerse en la Presidencia de México, uno de sus más difíciles retos.


Digamos que la aprobación de las reformas estructurales originó primero una drástica caída de la imagen del Presidente Enrique Peña Nieto y hoy están afectando al PRI todo.
Peña Nieto llegó al momento de su propia sucesión, convertido en un enorme estorbo para su partido.

El costo político por las reformas, hay que decirlo, afectará en mayor y menor medida a la partidocracia toda.
La aceptación popular que tiene ahora el PRI apenas le alcanza para ubicarse en el tercer lugar de las preferencias electorales y los resultados de la mayoría de las encuestas rumbo al 2018 así lo confirman.

Al decir de la mayoría de los analistas políticos, la asamblea nacional del PRI se centra en el objetivo de quitar todo tipo de “candados” a las candidaturas ciudadanas, lo que metería al juego de la sucesión a José Antonio Meade, a José Narro y hasta al titular de la SEP Aurelio Nuño.

Desde luego que es José Antonio Meade es el que está en el centro del análisis político periodístico.
Funcionario indistintamente de gobiernos federales panistas y priístas, Meade está siendo considerado como cabeza de un proyecto político común del PRI y del PAN, para contener las enormes posibilidades de triunfo de Andrés Manuel López Obrador.
La hipótesis parece muy descabellada para muchos, incluido este columnista.

Sin embargo ahí está en el análisis de los medios, a la manera de una estrategia desesperada para evitar que la Presidencia de México quede en manos, por primera vez, de un personaje que sería verdaderamente opositor al modelo político neoliberal alentado igualmente por el PRI y el PAN.
Digamos que la sucesión de Enrique Peña Nietro entró a una de sus facetas más interesantes, con la realización de la Asamblea Nacional del PRI, el evento que sentará las bases para que el Presidente de México designe a su candidato a relevarlo.

Hablamos de un partido que ya perdió la Presidencia de la República en el 2000 y en el 2006, llevando como candidatos respectivamente a Francisco Labastida y a Roberto Madrazo, y que hoy pareciera estar encaminado a una nueva derrota.

Y cuando estamos a unas horas de que el PRI determine la forma en que va a designar a su candidato presidencial, pensemos que su decisión influirá en mucho en el quehacer de la oposición en los caminos del 2018.
Así están las cosas…

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