Béisbol

Se dice que octubre es el que regala las postales naturales más bellas de la luna. Por otro lado también este mes nos ofrece la mejor época para vivir las emociones del llamado “Rey de los


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deportes”: el beisbol. Justo estamos en la celebración de la Serie Mundial y en nuestra región acaba de iniciar la temporada de la Liga Mexicana del Pacífico. Solo por abajo del boxeo, este deporte ocupa el segundo lugar en poseer más títulos llevados a la pantalla grande. Sería bastante difícil hacer un conteo sobre las mejores películas sobre esta justa deportiva. Así que prepárese a recorrer las 3 bases hasta llegar a Home con 4 películas que pueden servirle para apreciar tanto al deporte de “Doña blanca” como al séptimo arte.

 

Se abre entrada con sencillo.Resultado de imagen para Moneyball

El juego de la fortuna (Moneyball, Dir. Bennett Miller 2011). Billy Beane (Brad Pitt) es el gerente general del equipo de béisbol Atléticos de Oakland, que acaban de perder otra temporada más. Decidido a relanzar el equipo, y con la ayuda del joven economista Peter Brand (Jonah Hill), utilizará las estadísticas de este para fichar a los jugadores que cree más oportunos en vez de hacer contratos millonarios de beisbolistas.

 La historia de este largometraje se basó en el libro Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game (Moneyball: El Arte de Ganar un Juego Injusto) de Michael Lewis y nos presenta ese aspecto más inaccesible y frío que rodean a este deporte: las estadísticas, las negociaciones y lo privado en el manejo de un equipo de beisbol. Aunque la trama se desarrolle más en oficinas, vestidores o salas de juntas y no se centre en el campo de juego, no le resta lo emotividad a la película. Tanto Pitt como Hill ofrecieron actuaciones memorables que ambos fueron nominados al Oscar como Actor principal y de Reparto. Quizás Phillip Seymour Hoffman no recibió esa nominación pero su papel como entrenador llega a ser buen contrapeso en la película, representa la duda ante este método no probado. Y aunque no tiene un final emotivo (nada más con revisar el dato sobre desde hace cuantos años los Atléticos no ganan la serie mundial) es una historia desarrollada de manera inteligente, con actuaciones brillantes y con un balance de drama y suspenso bien equilibrado. 

               

Robo de segunda base.

Resultado de imagen para The FanEl fanático (The Fan, Dir. Tony Scott 1996) Bobby Rayburn (Wesley Snipes) es un jugador de béisbol con trayectoria que se incorpora al equipo de los Gigantes de San Francisco. Un aficionado obsesivo dedicado a la venta de navajas, Gil Renard (Robert De Niro), está entusiasmado con este fichaje. Sin embargo, Bobby juega muy mal durante esa temporada y Renard hace todo lo posible para ayudarle. Pero pierde control en este proceso.

Este largometraje va al otro lado que es sumamente importante para el beisbol: los aficionados. La trama nos muestra esa relación que existe entre jugadores de equipos profesionales y seguidores de los que se hacen llamar de “hueso colorado”. Esos que siempre están ahí, no importa si gana o pierda el equipo. Se obsesionan tanto con el deporte que sirve de válvula de escape para confrontar sus problemas personales. Robert De Niro en un papel impecable y oscuro; personifica a un hombre desequilibrado totalmente, nos aterroriza como exige al jugador estrella (Wesley Snipes) la conducta de agradecimiento y ciertos códigos de lealtad que debe tener hacia sus seguidores, cuando el beisbolista deja claro que lo único que quiere hacer es incrementar su cuenta bancaria mientras juega beisbol. El director Tony Scott logra imágenes que adentran a las perspectivas de sus personajes; es muy refrescante en lo visual, encuadres y movimientos de cámara que entienden a la perfección el lenguaje del beisbol. Por cierto, el poema al inicio musicalizado por Hans Zimmerman resulta un memorable reclamo de aquéllos que son leales a un equipo y que simplemente no entienden que finalmente los jugadores se reducen a simples piezas de ajedrez…están para ser movidos, no importa si sienten aprecio por los equipos que los contratan o sus seguidores.  

Elevado al jardín izquierdo. Pisa y corre, avanza a tercera base.

42: Todo en juego (42, Dir. Brian Hegeland 2013) En esta cinta biográfica sobre la vida del primer jugador afroamericano en entrar a las ligas mayores del béisbol. Tras una temporada exitosa en “Las ligas negras”, Jackie asciende los Dodgers, equipo  donde se enfrenta con el racismo de su entrenador y compañeros, puesto que éstos firman una carta en la cual afirman que no jugarán con una persona de color.

Un filme que aparte de entretenimiento sirve como un vistazo histórico para las nuevas generaciones del rey de los deportes. Quizás algunos/as hayan visto o leído material sobre la segregación que sufrieron los afroamericanos en todos los ámbitos desde su llegada a este continente pero que se agudizó y se convirtió en hostilidad cuando empezaron a pelear por la igualdad de derechos y espacios (mitad del siglo pasado). En este filme, se muestra a Robinson como el deportista que abrió esa puerta a los de su raza. La manufactura de la película es visualmente agradable, su historia fue bien pulida (no se queda corta ni se excede en duración) y sobre todo la actuación de Harrison Ford como el personaje que necesita el oprimido, una persona del bando opresor que lo apoye para poder lograr ese cambio social. Ford logra su cometido como Branch Rickey ; su lenguaje corporal y verbal es sumamente similar al de su personaje. Sin caer o mostrarse avaro, deja en claro que este personaje más allá de buscar deportistas que elevaran la calidad del juego buscaba lo que iba a generar la inclusión de jugadores de raza negra al beisbol: dinero. Lo cita en el filme “no importa si es blanco o negro, los dólares son verdes y ese es el color ganador”.

Wild pitch y llega a Home

Los pequeños gigantes (Dir. Hugo Butler 1960). Inspirada en una historia de la vida real, narra la hazaña de un grupo de pequeños que, liderados por su manager, Cesar Faz, lograron lo que ningún otro equipo mexicano en la liga infantil de EE.UU. había hecho;  convertirse en campeones de ese torneo. Para lograr esto debieron enfrentarse a la adversidad del idioma, al clima, al nivel socio-económico y con rivales de talla internacional.  Todo esto no evitó que conquistaran lo inimaginable.

De las pocas cintas mexicanas que existen en nuestro país sobre El Rey de los Deportes. El filme se ha convertido en una de las más apreciadas de cierta generación de mexicanos, ya que no solo retrató la realidad de aquél legendario 1957 sino que tiene el ingrediente que gusta a todo aficionado al deporte y sus historias de equipos “Cenicienta” que tienen todo en contra y logran salir vencedores. A solamente un año de haber conseguido el campeonato, “Los Pequeños Gigantes” se filmó teniendo como protagonistas a los mismos pequeños jugadores, manejadores y algunos familiares que vivieron este triunfo. No hubo contratación de actores.  Hugo Butler fue el director en esta cinta y se convirtió en la única vez que dirigió en su carrera. Aunque había sido un reputado guionista en Hollywood, nominado al Oscar por "El joven Edison", el cineasta se vio obligado a emigrar a México al ser víctima de la caza de brujas del general McCarthy.

Otras que se quedaron en el bullpen pero tienen calidad de grandes ligas son  The Pride Of The Yankees (El Orgullo De Los Yankees, Dir. Sam Wood 1942), The Babe (Babe Ruth: Rebelde, amante y leyenda, Dir. Arthur Hiller 1992) Field of dreams (Campo de sueños, Dir. Phil Alden Robinson 1989) y  A league of their own (Un equipo muy especial, Dir. Penny Marshal 1992). También en el cine se canta el ¡Play Ball!